Las especies
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Tortuga boba (Caretta caretta)
La especie más común en nuestras aguas es la tortuga caguama o tortuga boba (Caretta caretta), que recibe su nombre por la facilidad con la que los pescadores podían capturarlas cuando éstas se encontraban en reposo, flotando en la superficie. Desde hace varias décadas, esta especie ya no es capturada para el consumo humano en nuestro país, y de hecho es en la actualidad objeto de importantes esfuerzos de investigación y conservación en la que colaboran administración, científicos y pescadores para encontrar soluciones al problema de su captura accidental en diversas artes de pesca. Se estima que cada año son capturadas accidentalmente varias decenas de miles de estas tortugas, principalmente en la pesquería de palangre de superficie, aunque también se registran capturas en algunas regiones en trasmallos y redes de arrastre.
Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
Otra especie común en nuestros mares, y también frecuente víctima de la captura accidental en pesquerías, es la tortuga laúd (Dermochelys coriacea). Es la más grande de las tortugas marinas, llegando a alcanzar hasta los dos metros de longitud. Es también la más sorprendente, tanto por su peculiar aspecto como por sus perfectas adaptaciones a la vida en las profundidades. Su caparazón flexible compuesto no por escamas sino por un mosaico óseo recubierto por una capa de "cuero" de color negro, la hace parecer más un escarabajo gigante que una tortuga. De forma sorprendente para un reptil, su sistema circulatorio a contracorriente le permite adaptar su temperatura corporal, por lo que su distribución a nivel planetario incluye también aguas de altas latitudes prohibidas a las demás especies que son como cualquier reptil poiquilotermos. Su alimento principal son las medusas, lo cual es también sorprendente, tratándose no solo de la especie de tortuga marina de crecimiento más rápido, sino también la mas ágil y rápida en el agua, llegando a alcanzar profundidades de más de 1000 metros.
Otras especies
Aparte de estas dos especies frecuentes, podemos encontrar ocasionalmente en aguas de la península e islas Canarias otras tres especies de las 6 descritas para la región Atlántico - Mediterránea: la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga golfina (Lepidochelys kempii). La tortuga verde es la segunda especie de tortuga marina más abundante en el Mediterráneo. Sus playas de puesta están restringidas al Mediterráneo oriental, y en el Atlántico a las latitudes tropicales, donde esta tortuga se ha especializado en la alimentación herbívora sobre las praderas de fanerógamas marinas, entre los 40 y 50 metros de profundidad. Las otras dos especies son tortugas más pequeñas, de alrededor de 70 cm de longitud recta del caparazón, y de hábitos tropicales, prefiriendo como hábitat de alimentación los arrecifes de coral. La tortuga carey es desgraciadamente conocida por el uso ornamental de su caparazón de placas imbricadas. Esta tortuga esta especialmente adaptada para encontrar alimento en los arrecifes, con su cuello largo y pico de halcón. En cuanto a la tortuga golfina, su principal peculiaridad reside en su estrategia de nidificación por "arribada", que consiste en saturar a sus depredadores al anidar en oleadas de varios miles o incluso decenas de miles de tortugas a la vez, invadiendo la playa con un caos de aletazos, arena y huevos. Estos extraordinarios eventos pueden ser observados en varias playas de Centro América y principalmente en Costa Rica y México.